«Imagen tomada desde un dron de los corrales donde se retiene a los cetáceos / Foto: Greenpeace / Russian Whale Liberation Campaign / Vyacheslav Kozlov»

Las autoridades rusas han prometido liberar a los más de cien cetáceos retenidos desde mediados del año pasado en la llamada “cárcel de ballenas” de la costa del mar de Ojotsk, en el Pacífico norte, después de las numerosas protestas recibidas desde todo el mundo, la intervención de destacados científicos internacionales y las más de 1,5 millones de firmas recogidas por una activista rusa mediante una campaña en la plataforma Change.org.

La grata noticia podemos verla aquí: Presión internacional obliga a Rusia a liberar ballenas en cautiverio

Nos alegramos mucho por esta buena noticia porque rompemos una lanza a favor de considerar la legitimidad de la denuncia de hechos graves mediante fotos o vídeos aéreos.

Los hechos parecen darnos la razón. La imagen es tremenda. Fuimos parte de los que se hicieron eco de estos hechos tan repugnantes, y finalmente la presión internacional ha hecho ceder a Rusia. Imaginamos que habrá recibido críticas muy duras, y no es para menos.

Opino que cuando la grabación da testimonio de que se está cometiendo un grave delito como el que ilustra la imagen, la consideración de los derechos a la privacidad, aun siendo un derecho muy importante, debería quedar en segundo lugar. Veremos cómo se va desarrollando el derecho internacional en relación con el uso de imágenes aéreas sobre propiedades privadas en este tipo de circunstancias, porque las cosas nunca son blancas o negras.

La libertad de esas ballenas no habría sido posible sin esa foto aérea.

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